Saturday, December 9, 2017

“Fake News” o la lucha ideológica

Los medios masivos de comunicación son un fenómeno relativamente reciente. Con el invento del telegrama se dio un primer paso en la dirección de informar a las masas (grupos sin distinguir su posición o clase social) sobre acontecimientos que ocurrían en el mundo. El término mundo hay que calificarlo: Es el espacio que conocemos y que culturalmente nos es afín.

Todavía más de la mitad de la población de la tierra vive en un mundo pequeño, formado por su familia y comunidad. Pero una masa creciente – desde mediados del siglo XIX – vive en un mundo en permanente expansión: la provincia, la nación, el mercado internacional y, finalmente, el mercado mundial. Esta masa es la consumidora de los medios de comunicación masivos. Son miles de millones de personas en todos los continentes, atravesando fronteras, que reciben diariamente información de la más diversa naturaleza.
Es información procesada en cuestión de minutos, por profesionales de la comunicación altamente entrenados, que es desplegada a todos los rincones del planeta gracias a las redes electrónicas, informáticas y virtuales. La información puede ser presenciada en vivo desde cualquier punto del planeta. Gran parte de la información es predecible ya que los interesados lo anuncian de antemano: la conferencia de prensa de alguna personalidad, un encuentro deportivo decisivo o una elección política.
Cuando ocurre algo inesperado – terremoto, magnicidio o incendio – ya existen protocolos para darle el tratamiento correspondiente. Por ejemplo, en el caso de ataques fatales que tienen como objetivo crear inseguridad y zozobra (terrorismo), se le da mucho despliegue si las víctimas son de determinada región o país. En el caso contrario, apenas aparecen en las pantallas o en los periódicos (el caso, entre otros, de los palestinos, sarahuí o los pueblos indígenas de toda América.
Esta distinción entre qué es noticia y qué no es, ha tomado cierto auge en los grandes medios de comunicación masivos desde la elección del presidente Trump en EEUU. Se está hablando de “Fake News” (noticias falsas) como un fenómeno novedoso. En realidad, se hizo masivo hace siglo y medio para promover ventas de armas, construir obras públicas y otros negocios.
En esta semana se acaba de producir un golpe de Estado en Honduras y los medios no informan. La orden es no informar. Prefieren no informar a mentir. Es un ejemplo de ‘Fake News’. En Panamá los trabajadores (cerca de 6000) de la aerolínea COPA declararon una huelga y no aparecieron noticias al respecto. El año pasado, los trabajadores de la Cervecería Nacional detuvieron la producción hasta que los empresarios se sentaran a negociar y no fue informado al gran público que consume noticias.
La preocupación que existe en EEUU sobre el manejo de la información tiene una razón muy concreta: El presidente Donald Trump. Este personaje de las altas esferas del mundo especulativo de Manhattan (Nueva York) está cuestionando la veracidad de la información de los grandes medios masivos de comunicación de EEUU y Europa. Acusa a la oligarquía de esos países de manipular la información a su favor y suprimir los intereses de los demás capitalistas con intereses que no coinciden con los del ‘establishment’.
Trump lanzó el término ‘Fake News’ durante su campaña que lo llevó a la Casa Blanca en 2016. Lo hizo con mucho éxito. Mientras que los medios de comunicación insistían – y siguen insistiendo - en que la economía se recuperaba y los conflictos sociales aminoraban, Trump lanzó sus ataques virulentos contra los inmigrantes mexicanos, los musulmanes y los liberales. A los musulmanes los calificó de terroristas y a los liberales de izquierdistas. El ‘establishment’ norteamericano se percató un poco tarde de la acertada táctica de Trump. No fue hasta que Wall Street y la candidata demócrata, Hillary Clinton, perdiera las elecciones que despertaron.
‘Fake News’ (noticias falsas) es un instrumento en la lucha ideológica entre contrincantes. Lo utilizan los entrenadores de fútbol, generales de ejércitos y políticos desesperados. Trump sacó su tweeter y llevó a un nuevo nivel la lucha ideológica. Pero las bases sociales (grass roots) también ahora se comunican profusamente por las redes. Según Wall Street, tanto Trump como los grupos de base - ‘grass root movements’ - sacan noticias que califican de falsas. Sólo hay una manera de volver a monopolizar la información: la censura. En EEUU se estudia esta alternativa para controlar la comunicación digital y someterla a los intereses del ‘establishment’.

7 de diciembre de 2017.

Thursday, November 30, 2017

La Gran Conexión y la Ruta de Seda (II)

Una lectura cuidadosa de los acuerdos entre los gobiernos de Panamá y China Popular suscritos en Pekín durante el viaje del presidente Varela a ese país destaca con detalle los objetivos que persigue ese país en Panamá y en el resto de la región. Al mismo tiempo, deja en claro que los gobernantes y dirigentes empresariales panameños no tienen una visión de futuro (o de país). Los chinos han presentado un plan para los próximos 50 años con inversiones de 500 mil millones de dólares en los primeros 20 años. En cambio, los dirigentes que controlan el poder en Panamá no tienen una propuesta, no han elaborado plan alguno y están esperando que los ‘chinos lleguen’.
El juego es muy peligroso para ambos lados. China puede encontrarse con una resistencia popular a corto plazo si no toma en cuenta los intereses de los sectores populares. Sus proyectos sólo contemplan la acumulación económica para ese país y algunas ganancias marginales para una oligarquía parásita. Los acuerdos pueden beneficiar a los panameños si se planifican de manera que incorpore al país en un proyecto de desarrollo nacional.
La semana pasada revisamos los primeros 10 acuerdos entre los dos gobiernos. A continuación veremos los 9 restantes.
El acuerdo número 11 se refiere al impulso que los chinos quieren darle a las zonas francas panameñas. En el caso de la Zona Libre de Colón se menciona una inversión de 3 mil millones de dólares para nuevos almacenes y otros mil millones de dólares en estructuras hoteleras. Las inversiones y nuevos almacenes serían para alojar productos chinos con destino el resto de la región. El duodécimo acuerdo se refiere al turismo y su potencial como fuente de ingresos para los inversionistas. China le daría a Panamá el 'status de destino turístico aprobado’ para que viajen sus ciudadanos al istmo. El acuerdo enfatiza que los chinos 'aprecian mucho el turismo de casinos'. Poco faltó que el texto incluyera otras formas de turismo prohibidas en la mayoría de los países del mundo y toleradas en Panamá.
El acuerdo número 13 se refiere a la aviación. Según el texto, China construirá un terminal nuevo de carga en la ciudad de Panamá a un costo de 10 mil millones de dólares. Todo indica que los chinos pretenden complementar el Canal interoceánico de Panamá con un ‘canal’  aéreo que conectaría a América latina con China. Si agregamos el proyecto ferroviario, Panamá se convertiría en el 'hub' marítimo, aéreo y terrestre del continente. El acuerdo número 14 se refiere a la cooperación marítima. La bandera panameña que es vendida a  las grandes empresas navieras recibiría un trato internacional en puertos chinos. Este negocio es muy apetecido por firmas importantes en Panamá. Se agrega el trato igual a las tripulaciones de los barcos panameños. El acuerdo no menciona los derechos de los marineros a la organización sindical.
En el acuerdo número 15 Panamá se 'adhiere' a la Ruta de la Seda. Según el documento, la Ruta “está alineada con el papel que juega el país ante la región y el mundo como la Gran Conexión que será potenciado con la inclusión de la vía interoceánica".  El 16º acuerdo hace referencia al muy mencionado 'tren bala' que uniría a la ciudad de Panamá con la frontera de Costa Rica. El acuerdo dice que China 'pagaría el sistema de transporte de última generación" cuyo costo sería de 2 mil millones de dólares (menos del costo de la Línea 2 del Metro en la ciudad de Panamá). El acuerdo número 17 hace referencia a las propiedades de las embajadas de ambos países. China le entrego a Panamá una propiedad en Pekín de siete pisos, valorada en 150 millones dólares. El acuerdo 18 apunta a la organización de un seminario para periodistas. El último acuerdo se refiere a un convenio de cooperación no reembolsable enmarcados en un Plan Nacional de Cooperación.
La Gran Conexión es la clave para entender los objetivos de China en Panamá. La Ruta de la Seda llegaría a toda la región latinoamericana pasando por el Istmo de Panamá, que es la Gran Conexión. Los panameños tenemos que decidir ahora si queremos seguir siendo un ‘paso’ o si estamos dispuestos a convertirnos en un país con una población productiva. Los chinos ofrecen esa oportunidad. Los panameños tenemos que aprovecharla en el marco de un plan nacional de desarrollo. 

30 de noviembre de 2017. 

Wednesday, November 22, 2017

La Gran Conexión y la Ruta de la Seda (I


En Panamá no hay partidos políticos. Tampoco hay organizaciones que invitan al debate permanente y sistemático sobre el acontecer nacional. El presidente Juan C. Varela realizó un viaje a China Popular donde comprometió al país (y a toda su población) a desarrollar 19 acuerdos financieros con su contraparte asiática. Los medios de comunicación, en vez de analizar uno por uno los acuerdos, destacaron el hecho que entre los miembros de la delegación presidencial se encontraba el dirigente obrero Genaro López (secretario general del FAD). También enfatizaron la selección que hizo el presidente Varela de los más conspicuos miembros de la elite económica y social del país para acompañarlo.
Vamos a presentar cada uno de los acuerdos para su mejor comprensión. Lo haremos en dos entregas. Esta es la primera, la próxima semana continuaremos con la segunda. En esta entrega analizaremos los diez primeros acuerdos publicados. Estos acuerdos se concentran en las actividades que realizarán los inversionistas chinos en Panamá para preparar su expansión por la región. Construirán toda la infraestructura necesaria e invertirán enormes cantidades de capital para promover su penetración en las economías de la región.
Los chinos tienen muy claros sus objetivos que sintetizan en la Ruta de la Seda. Panamá será su instrumento clave en el desarrollo de esta estrategia. China no está apostando sólo a extraer metales preciosos y alimentos del suelo de Nuestra América. Viene con mucha energía para conquistar el mercado de la alta tecnología.
Los acuerdos reflejan el plan concebido en Pekín. Parecen  haber sido redactados en chino y después traducidos al español. Además, los acuerdos sólo se refieren a lo que China hará en Panamá. Todo indica que Panamá jugará un papel pasivo, que en la historia del país ha terminado en tragedias y catástrofes.
Analicemos cada uno de los acuerdos. Lo podemos hacer partiendo de un criterio de 'importancia' o seguir un orden cuantitativo del tamaño de las inversiones. Optamos por seguir el mismo orden en que los acuerdos fueron publicados. El primero se refiere a un 'entendimiento' para la promoción del comercio e inversiones'. Pretende atraer las inversiones chinas hacia Panamá. Servirá de marco para canalizar las inversiones de capital chino hacia los sectores más estratégicos para la expansión china en América latina.
El segundo acuerdo es entre el Banco de Desarrollo de China y el Ministerio de Economía Finanzas (MEF) que pretende agilizar las actividades financieras chinas en el país y en la región. El acuerdo menciona inversiones en infraestructura, desde puentes y puertos hasta centrales eléctricas. El tercer acuerdo, es entre el MEF y el Banco Chino de Importaciones y Exportaciones (EximBank). Según la redacción del acuerdo, el Banco chino traería a Panamá una cartera con el equivalente de 200 mil millones de dólares. Hay que preguntare si el monto es para proyectos en Panamá o para toda la región. Con ese capital se podría ampliar aproximadamente unos 40 Canales de Panamá. El cuarto acuerdo es un Tratado de Libre Comercio. Mientras que los primeros tres acuerdos pueden tener alguna promesa, este sobre 'libre comercio' es un mero saludo a la bandera para satisfacer los anhelos de algunos comerciantes deseosos de acumular más dinero sin crear empleos o puestos de trabajo.
El quinto acuerdo se refiere a la 'cooperación en capacidad productiva e inversión'. En este renglón se destaca la construcción y la operación de infraestructura. La iniciativa contaría con una inversión inicial de 10 mil millones de dólares. El sexto acuerdo se refiere a medidas fitosanitarias para proteger a China de las exportaciones panameñas. El séptimo acuerdo se refiere a préstamos del EximBank a ETESA para el desarrollo de proyectos en el sector eléctrico de Panamá. Todos los fondos que recibe ETESA serían para "la compra directa o indirecta de productos y servicios chinos".
El octavo acuerdo entre Panamá y China también se refiere al sector eléctrico y ETESA. Esta última empresa estatal panameña recibiría créditos del Banco de China. El noveno acuerdo es para aumentar la productividad en el sector agropecuario panameño pensando en las exportaciones a China. El acuerdo parece enfatizar el desarrollo de proyectos conjuntos tanto de producción como de investigación. El décimo acuerdo no es  muy claro al sólo mencionar que una Comisión mixta se creará para 'examinará el alcance de los proyectos".
En la próxima entrega se analizarán los acuerdos restantes, incluyendo el muy mencionado ‘tren bala’.

23 de noviembre de 2017.

Wednesday, November 15, 2017

La cultura de la violencia en EEUU


La opinión pública mundial asocia a EEUU con “el sueño americano” pero también con la “pesadilla” de su máquina de guerra. Panamá tiene una larga historia que supera siglo y medio de intervenciones armadas por parte de EEUU a un costo altísimo de vidas. En la incursión más reciente en Panamá, en 1989, las fuerzas armadas de EEUU dejaron un saldo de miles de muertes y un régimen neoliberal que ha hundido el país en un estado de corrupción endémico.
La situación parece ser global, con Washington tratando de crear Estados ‘fallidos’ en todos los continentes. Lo increíble de esta situación es que la política de desestabilización que emprende EEUU a escala global también la aplica en su propio país. Las organizaciones sociales norteamericanas han sonado la alarma para despertar a su pueblo que debe enfrentar la epidemia de violencia que azota a 350 millones de habitantes en EEUU.En sólo un día de la semana pasada, se presentaron en los medios masivos de comunicación de EEUU una serie de denuncias contra el acoso sistemático contra las mujeres. En unas cuantas semanas se han producido masacres de civiles por personas que son calificadas como ‘enfermas mentales’ o ‘terroristas’ (tiene connotaciones políticas diferentes según la legislación norteamericana). Grupos sociales historicamente discriminados, a su vez, son objeto de asesinatos sistemáticos, incluso por agentes de la autoridad.En una semana salieron a la luz pública casos de acoso de “alto perfil”. El caso más reciente es la de una mujer que asegura que Roy Moore, un candidato del sur de EEUU a elección para senador, la maltrató sexualmente cuando tenía 14 años de edad. Otro caso es la acusación por acoso sexual de una mujer en el norte de EEUU, Minnesota, contra un senador estatal, Dan Schoen. En Kentucky, otro legislador, Jeff Hoover, es presionado para que renuncie después de llegar a un acuerdo con la mujer que lo acusa de acoso sexual.
El millonario productor de los medios y del cine, Weinstein, ya tiene en su contra más de 20 casos de acusaciones de acoso en su mayoría de mujeres de Nueva York. Otro millonario de la farándula, Louis C.K., es acusado por cinco mujeres de acoso y mala conducta sexual. La escritora Kater Gordon acusa de acoso sexual al creador de la serie de televisión ‘Mad Men’, Matthew Weiner. El actor Kevin Spacey fue removido de la película que estaba filmando por las acusaciones de agresión sexual de varias mujeres. Las denuncias no reflejan algo nuevo. Es parte de una cultura ‘machista’ generalizada en EEUU. Las denuncias son un reflejo de que las mujeres están reaccionando. Todo indica que la situación se hará más grave ya que las mujeres no tolerarán la conducta de ciertos hombres, Otra enfermedad que agobia a EEUU – igual o peor que el abuso sexual – es la cultura comercial del uso de las armas de fuego. Desde niños, el norteamericano es educado para matar, aunque sea en juegos que parecieran inocentes. Con sus pistolas al cinto persigue a ‘indios’ como sus héroes en la gran pantalla. Después con armas electrónicas persigue al ‘enemigo’ de turno que puede ser de una nacionalidad indeseable. Ahora es el ‘musulman’ radical o del Estado Islámico.
Según una investigación del movimiento a favor del control de armas “Everytown for Gun Safety”, “la mayoría de las masacres con armas de fuego están relacionadas de alguna manera con la violencia doméstica o familiar”. Entre 2009 y 2016, en más de la mitad de las masacres con armas de fuego, los agresores mataron a sus parejas u otros miembros de sus familias. La violencia doméstica es más que una señal de alarma; es un crimen en sí mismo. El informe descubrió que “la presencia de un arma de fuego en una situación de violencia doméstica hace que sea cinco veces más probable que una mujer resulte asesinada”.
“Las mujeres en EEUU tienen una probabilidad 16 veces mayor de ser asesinadas con un arma de fuego que las de otros países, lo que hace que este país sea el más peligroso en el mundo desarrollado en cuanto a violencia con armas de fuego hacia las mujeres. Todos los años, las mujeres estadounidenses sufren 5,3 millones de incidentes de violencia por parte de sus parejas”. El informe agrega que “cincuenta mujeres en EEUU son asesinadas cada mes por disparos efectuados por sus parejas”.

16 de noviembre de 2016.

Wednesday, November 8, 2017

Panamá entre EEUU y China

El presidente de EEUU, Donald Trump, está terminando una gira por Asia que incluye cinco países claves en el futuro de Panamá. Su visita a China tuvo la particularidad de reunir a los dos gobernantes más poderosos del mundo. Además, se reunieron los dos usuarios más importantes del Canal. Entre ambas potencias económicas, representan mas del 80 por ciento de todo el tráfico marítimo de la vía acuática. Además, Trump visitó a Japón y Corea del Sur los usuarios más importantes después de los antes mencionados.

El presidente Varela debió aprovechar la oportunidad para sumarse a la gira de Trump. Quizás la agenda habría tenido otro tono, pero se discutirían los mismos problemas. Al igual que Trump, Varela tendría que poner sobre la mesa dos asuntos íntimamente relacionados. En primer lugar, hay que preguntar si ¿las políticas recién aprobadas por el Congreso del Partido Comunista chino afectarán el comercio exterior del gigante y, de paso, los tránsitos por el Canal de Panamá? Segundo, China aparentemente decidió darle otro impulso a la llamada ‘Ruta de la Seda’. Tiene a la vista Asia central y Europa, pero Pekín también privilegiará a América latina.
Trump tiene una agenda dual en su gira. Por un lado, tiene que recordarle a los países de Asia oriental que geopolíticamente Washington tiene las intenciones de continuar siendo la misma potencia que dominó la región en la segunda mitad del siglo XX. En este tablero, juega un papel clave el conflicto que EEUU mantiene vivo con Corea del Norte. Por otro lado, el presidente norteamericano pretende resolver problemas relacionados con el déficit económico que mantiene su comercio especialmente con China. Trump insistirá ante el presidente Xi que China coopere con su política de generar más empleos industriales en EEUU.
En el caso de Panamá, todo indica que los chinos tienen tres objetivos. El primero se refiere al Canal de Panamá y la necesidad de mantenerlo al servicio de su política global: comercio mundial. El segundo tiene relación con las inversiones que planea realizar en Panamá a corto plazo: Transporte terrestre, agroindustria y turismo. El tercero y último es quizás el más audaz por parte de los chinos: Convertir a Panamá en su centro de operaciones para consolidar nexos comerciales y económicos con toda la región latinoamericana.
Los chinos tienen planes para el futuro inmediato y también a largo plazo. Trump se movió rapidamente y su gira el por el Lejano Oriente es prueba de ello. Existe temor en EEUU que China – que se liberó de la dominación occidental en 1949 –  pueda dar un salto cualitativo/tecnológico - económico y militar - en el siglo XXI. China tiene, en la actualidad, un potencial económico igual al de EEUU y su capacidad financiera será igual o mayor a la de Washington en pocos años. Sus especialistas dicen que en algún momento en el siglo XXI tendrán el mismo poder militar. A veces se pasa por alto el enorme poder cultural de EEUU y como su ‘máquina propagandística’ se impuso a toda resistencia en el mundo entero. Podrá China equipararse a EEUU en el campo de los medios de comunicación, redes sociales, Hollywood, música y otras áreas que domina Washington. ¿Estarán pensando los chinos en ese reto para el siglo XXI o quizás lo postergarán para el siglo XXII? No dan muestras de tener prisa.
Antes de cumplir un año en la Casa Blanca, Trump se trasladó a China. En el caso de Panamá, hay que poner un equipo a trabajar en lo que se refiere a las relaciones con China a corto plazo y, también, con ‘luces largas’. El ‘equipo’ no puede ser partidista y menos de quienes pretenden sacar ganancias con una política basada en la ‘chequera’ o algo parecido. Panamá tiene que proponer un plan de inversiones para el próximo decenio en torno al Canal de Panamá. Además, tiene que identificar sus prioridades en torno al desarrollo nacional (hasta 2040) y lo que implica en términos de inversiones en vías de transporte y agroindustria. Por último, Panamá tiene que plantearse – a largo plazo (2060) – una estrategia para convertirse en un centro de operaciones regional (con proyecciones globales) tanto marítimas como aéreas y, eventualmente, terrestre.
Trump se nos adelantó. Tiene mucha más gente trabajando sobre el asunto en su gobierno. Panamá tiene que ponerse a trabajar para evitar que China tome posesión del Istmo sin darnos cuenta.
9 de noviembre de 2017.

Thursday, November 2, 2017

El Congreso del FAD propone cambios profundos



Anoche tuve la oportunidad de ver en las redes virtuales “la casona de Pepón, ex-ministro (del gobierno del presidente Ricardo Martinelli) en Gigón, Asturias”, España. Una espléndida residencia, merecedor de un español que ‘hizo la América’. Es el sueño de todo emigrante ibérico que viaja a tierras que fueron colonias de la corona asentada en Madrid. Hay que confirmar si la casa en las redes es de la persona llamada Pepón.
A los americanos en América no nos sorprende – aún hoy - el saqueo de las tierras que en su momento se extendían desde Canadá a Tierra del Fuego, pasando por el istmo de Panamá. La pregunta que se hacen los americanos – los de Nuestra América – es hasta cuando seguirá el pillaje y el despojo de las riquezas de nuestros países. A los españoles se han sumado, durante los últimos dos siglos, los ‘criollos’ que expulsaron a los ibéricos y siguieron apropiándose de tierras, minas, trabajadores y todos los recursos que encontraban en su camino.
¿Cuándo será posible sacarnos de encima esta escoria que se lleva lo mejor de nuestras riquezas, de nuestra juventud? En el caso de Panamá, el espíritu de Urraca y Quibián, guerreros de los ngobe del siglo XVI sigue vivo. Igual la leyenda de los cimarrones Bayano y Felipillo. En la memoria más reciente se levantan las figuras mártires de Victoriano Lorenzo, Floyd Britton, Ascanio Arosemena, Jorge Camacho y tantos otros que cayeron en una guerra que no termina contra el conquistador.
¿Hasta cuando? Sólo terminará cuando los pueblos se organicen y asuman la dirección de sus propios destinos. La organización es un problema cultural. Hay que estar convencido que se puede, que todos se pueden unir en torno a un objetivo común.
Los pueblos saben que viven en la pobreza, sin medios para producir lo que necesitan para proveer a sus familias con alimentos, vivienda decente y seguridad. También saben que viven en una sociedad marcada por la desigualdad donde hay quienes tienen enormes fortunas y la mayoría sólo pueden aspirar a sobrevivir día a día.
En la actualidad, la pobreza tiene cara de empleo informal, violencia comunitaria, falta de servicios de salud y escuelas colapsadas.
Los políticos neoliberales prometen hace décadas que las enormes riquezas que producen los panameños pronto comenzarán a derramarse por los senderos, por calles y avenidas para llegar a los hogares de los más pobres. Muchos creyeron el cuento cuando vieron como se levantaban rascacielos, ‘resort’ en las playas y cintas costeras. Descubrieron que el que deja obras se roba todos los fondos del erario público. A la vez, se percataron que con o sin obras los neoliberales sólo aspiran a vaciar las arcas de la República, igual que los liberales que los antecedieron.
Los partidos tradicionales tienen que enfrentar una organización partidista nueva. Acaba de celebrar su Congreso constituyente el Frente Amplio por la Democracia (FAD) que aspira a ganar las elecciones de mayo de 2019. El FAD es un partido de izquierda, el único en Panamá. ¿Qué quiere decir izquierda? Promueve los cambios, en todos los sentidos: Económicos, sociales y culturales.
En su discurso, el presidente del FAD, Fernando Cebamanos, destacó dos metas inmediatas para los comicios que se acercan. Por un lado, planteó la necesidad de unir al pueblo en torno a todas las fuerzas sociales que quieren hacer cambios en el país. Por el otro, señaló la urgencia de convocar una Asamblea constituyente para que el pueblo decida qué orden quiere para construir su futuro independiente y soberano.
El FAD aparece sobre el escenario cuando el país se encuentra en una crisis de legitimidad de sus gobernantes. Los partidos que han alimentado durante los últimos 25 años a las estructuras de poder político se han agotado. Han saltado a la palestra candidatos independientes que creen posible reemplazar a los viejos partidos.
El país necesita cambios profundos en lo económico y social. El FAD está dispuesto a ofrecerlos, siempre y cuando pueda unir al pueblo panameño en torno a su proyecto de gobierno.
El pueblo tiene que ser el actor principal en la lucha contra el clientelismo y la corrupción. No tiene otra alternativa en el siglo XXI. Hay que poner fin al saqueo de quienes encuentran su ‘casona’  en Asturias. Hay que poner fin a todo tipo de pillaje con un partido que cree en los cambios. Que une al pueblo en la construcción del país que todos queremos.

2 de noviembre de 2017.

Friday, October 27, 2017

Poder económico y elecciones políticas


Las campañas organizadas en torno a los candidatos a elección popular (o de otro tipo) siempre han contado con apoyo económico proveniente de los sectores más acaudalados y mejor organizados de la sociedad. Los análisis deben tomar en cuenta el apoyo de los empresarios para comprender el triunfo o derrota de cualquier candidato. En una sociedad capitalista, los empresarios que controlan los mecanismos de acumulación de las riquezas son los más acaudalados
Los capitalistas, sin embargo, tienden a dividirse en liberales y conservadores (con esos nombres u otros). Los liberales piden cambios para beneficiar sus inversiones. Los conservadores se oponen a cualquier cambio. A principios del siglo pasado, los capitalistas más poderosos estaban estrechamente vinculados con el proyecto de construcción del Canal y la política exterior de EEUU. A mediados de ese mismo siglo, aparecieron los industriales, con las políticas que favorecían la ‘sustitución de importaciones’. Los agroindustriales tenían un mercado en EEUU asegurado (la ‘cuota’ que todavía está vigente) y un mercado interno en expansión. La crisis de este ‘modelo’ de crecimiento trajo una variante neoliberal-conservadora que promovió la desregulación  y la flexibilización. Desapareció el mercado interno y se promovió una llamada ‘globalización’. Más importante, la nueva fracción capitalista que se apoderó de la sociedad se vio favorecida por la transferencia del Canal de Panamá al gobierno panameño por parte de EEUU en 1999.
Cada uno de estos períodos tuvo un sector social dominante, vinculado a la expansión de la economía capitalista. A principios del siglo XX los liberales dependientes de la relación con EEUU. A mediados del siglo, los industriales bajo la dirección de los ‘liberales renovadores’ y los militares. Después de la invasión militar norteamericana de 1989, se afianzó en el poder político una fracción del capital bancario (financiero). La fracción financiera se hizo notoria cuando en 1987, en medio de la crisis provocada por el rompimiento de EEUU con el general Noriega, los intereses bancarios que habían sido parte de la alianza cívico-militar (Partido Revolucionario Democrático – PRD), fundada por el general Torrijos en la década anterior, rompió con el régimen.  La cabeza del Frente Empresarial del PRD se fue a Washington a sumar sus fuerzas a la desestabilización del gobierno militar.
En las elecciones de 1989, el sector financiero unificado se enfrentó al debilitado sector industrial. La derrota de la fracción industrial que apoyaba al régimen militar, señaló la nueva hegemonía de los banqueros. En 1994 el sector financiero se dividió a la hora de apoyar a los diferentes candidatos a la Presidencia. Con un agónico 33 por ciento de los votos, Ernesto Pérez Balladares ganó, con un apoyo significativo de una fracción de los intereses financieros. Lo interesante de estas elecciones fue la decisión del capital financiero de abandonar a los partidos Demócrata Cristiano y MOLIRENA. Sólo quedaron como alternativas el Partido Panameñista (Banco del Istmo) y el PRD (un sector importante del Banco General). En las elecciones de 1999 (Panameñista) y 2004 (PRD) ganan los candidatos que respondían a los intereses de los bancos mencionados.
Las elecciones de 2009 dieron un giro inesperado. Ante la frustración de los banqueros que no veían políticas claras por parte de sus candidatos, cedieron ante el impulso de Ricardo Martinelli y la Embajada de EEUU. En 2014 un sector decisivo de los banqueros se comprometió con la candidatura de Juan C. Varela. Abandonaron tanto al PRD y su candidato, Juan C. Navarro, como a la alternativa que levantó el entonces presidente Martinelli.
Las elecciones de mayo de 2019 están a la vista y no se ven candidatos claros, con aspiraciones, entre los tres partidos vinculados al sector financiero. La banca panameña nuevamente se encuentra en un impasse. No tiene una posición clara frente a los aspirantes de los partidos políticos. Ya lanzó su candidatura por la libre postulación una figura que es bien vista por una importante fracción de la banca panameña. Sin embargo, la falta de una máquina partidista le resta muchas posibilidades. Sólo le queda el colapso del sistema partidista. Esta alternativa es peligrosa para los intereses más conservadores (finanzas) en la medida en que le abre las puertas a otros candidatos independientes no comprometidos. Todavía más peligroso, puede crear las condiciones para la convocatoria a una asamblea constituyente sin la participación de los partidos políticos. Se abrirían las puertas a los sectores más radicales de las capas medias y a las organizaciones populares.
26 de octubre de 2017.